Construir un Ganar = GanarBuilding a Win = Win
Las compañías ecuatorianas deben generar prácticas específicas, documentadas y medibles, que demuestren el respecto a los derechos humanos en todas sus operaciones y cadenas de suministro, con la finalidad de evidenciar su competitividad y adaptabilidad a los nuevos requerimientos de sus clientes. La integración de derechos humanos en la debida diligencia refuerza la gestión de riesgos éticos, legales y reputacionales, permitiéndonos conocer más a fondo las actividades y procesos de nuestra cadena de suministro. Este enfoque genera un contacto distinto con las comunidades de influencia, abriendo un camino para fortalecer la relación con nuestros proveedores.
Un punto clave para integrar este aspecto en nuestras evaluaciones, es contactar a los líderes comunitarios y a los representantes legales de los negocios, para generar una conversación enfocada en fortalecer y proteger los derechos humanos. No basta con establecer documentalmente nuestras exigencias en esta materia, sino que debemos abrir un espacio de reflexión para que nuestros proveedores también nos comuniquen sus desafíos. La única forma de generar una gestión adecuada en materia de derechos humanos es con el trabajo equipo, invitando a nuestros proveedores para trabajar juntos en la construcción de una industria más íntegra, justa y equitativa.
El siguiente reto se presenta cuando queremos verificar que nuestra cadena de suministros está cumpliendo con sus compromisos. Debemos partir entonces por una capacitación adecuada y un contacto que genere confianza en la contraparte. No se trata de imponer nuestra cultura corporativa sino de integrar la cultura de las comunidades con nuestros valores empresariales. Esto requiere de un esfuerzo continuo y minucioso por parte del cliente, que finalmente es el reflejo de su compromiso con la gestión de derechos humanos.
La debida diligencia parte de una línea base en la que, en lugar de exigir evidencias desde el minuto cero, empezamos por conversar con la contraparte, identificar retos comunes y puntos de consenso, generar capacitaciones adecuadas y establecer mecanismos de reporte y denuncia, que faciliten una gestión adecuada de estos riesgos. Únicamente después de recorrer este largo camino, podremos realizar monitoreos continuos que nos permitan identificar claramente el aspecto de derechos humanos en la debida diligencia, así como generar las acciones correctivas o de remediación que sean necesarias para evidenciar adecuadamente nuestra gestión, frente a las exigencias de nuestros clientes.
Ecuadorian companies must develop specific, documented and measurable practices that demonstrate respect for human rights across all their operations and supply chains, in order to show their competitiveness and adaptability to their clients' new requirements. Integrating human rights into due diligence strengthens the management of ethical, legal and reputational risks, giving us deeper knowledge of the activities and processes in our supply chain. This approach creates a different kind of contact with the communities of influence, opening a path to stronger relationships with our suppliers.
A key step in bringing this aspect into our assessments is to reach out to community leaders and the legal representatives of businesses, opening a conversation focused on strengthening and protecting human rights. Setting out our requirements on paper is not enough; we must create a space for reflection where our suppliers can also share their challenges with us. The only way to manage human rights properly is through teamwork, inviting our suppliers to work together to build a fairer, more equitable industry with greater integrity.
The next challenge arises when we want to verify that our supply chain is meeting its commitments. We must start with proper training and contact that builds the counterparty's trust. The point is not to impose our corporate culture, but to integrate the communities' culture with our business values. This requires a continuous, meticulous effort from the client, which ultimately reflects its commitment to human rights management.
Due diligence starts from a baseline where, instead of demanding evidence from day one, we begin by talking with the counterparty, identifying shared challenges and points of agreement, providing suitable training and setting up reporting and grievance mechanisms that support proper management of these risks. Only after this long journey can we carry out continuous monitoring that clearly identifies the human rights dimension of due diligence, and take the corrective or remedial actions needed to properly demonstrate our management to our clients.